Fuego, tradición y buen vino desde 1994
Treinta años encendiendo el mismo fuego en el corazón de San Telmo. Cortes de autor, vinos de bodega y el calor de siempre.
Aurelio Giménez llegó a San Telmo en 1989, con cuarenta pesos en el bolsillo y la certeza de que sabía hacer una sola cosa mejor que nadie: prender el fuego. Cinco años después, con el dinero ahorrado de mil trabajos, abrió las puertas de su parrilla en la calle Bolívar.
Lo que empezó como un local de doce mesas creció en silencio, sin publicidad ni redes sociales, solo con el boca a boca de los que volvían una y otra vez. Don Aurelio murió en 2018, pero su receta —buenos cortes, fuego lento y vino honesto— sigue viva en cada parrillada que sale de la cocina.
Hoy lo conducen sus hijos Rodrigo y Marina, que mantienen la filosofía del fundador: acá no se corre, la carne se hace a su tiempo y el cliente come cuando está lista.
Recomendamos reservar con al menos 48 horas de anticipación, especialmente los fines de semana. El costillar entero se reserva con 72hs de anticipación.